La distribución de recambios cierra 2025 con fuerza y mira a 2026 con optimismo

El balance del ejercicio 2025 deja un mensaje claro para la distribución de recambios: el sector goza de buena salud y sigue siendo el gran sostén de la posventa de automoción. Así lo reflejan los últimos datos publicados por ANCERA, que confirman un crecimiento del 6,8%, superando con holgura las previsiones iniciales y consolidando una tendencia positiva que se ha mantenido a lo largo de todo el año.

Este avance ha estado impulsado, en gran medida, por una demanda constante y por la mejora progresiva en la gestión logística y comercial de los distribuidores, que han sabido adaptarse a un entorno exigente sin perder competitividad. El último tramo del año ha sido especialmente significativo: el cuarto trimestre de 2025 se ha convertido en el periodo de mayor dinamismo, con un crecimiento interanual del 8,5%. Un dato que refleja no solo el buen comportamiento del canal, sino también el elevado número de empresas que han experimentado un aumento real de su actividad.

Un 2026 más contenido, pero lleno de oportunidades

De cara a 2026, las previsiones apuntan a un crecimiento más moderado, aunque igualmente alentador. La estimación actual sitúa el avance del sector en torno al 3,1%, una cifra algo inferior a la de ejercicios anteriores, pero coherente con un escenario de normalización y consolidación del mercado tras varios años de fuerte expansión.

No obstante, el estudio también pone sobre la mesa los desafíos estructurales que siguen marcando el día a día de los distribuidores de recambios. La rentabilidad y la protección de los márgenes continúan siendo una preocupación clave en un contexto de costes operativos elevados. A ello se suma la compleja situación del mercado laboral, caracterizada por la escasez de profesionales, el aumento del absentismo y las dificultades para atraer y retener talento cualificado.

La incertidumbre geopolítica y normativa sigue influyendo en la planificación empresarial, obligando a las compañías a tomar decisiones en un entorno cambiante. Además, la Agenda 2030 y los objetivos de sostenibilidad ganan peso como un factor de adaptación imprescindible, que exige inversiones, cambios operativos y una visión estratégica a medio y largo plazo.

En conjunto, la distribución de recambios afronta 2026 desde una posición sólida: con crecimiento más contenido, sí, pero con una base firme, experiencia acumulada y la capacidad de adaptarse a un escenario cada vez más complejo. Un año que no estará exento de retos, pero que se presenta cargado de oportunidades para quienes sepan anticiparse y evolucionar con el mercado.